martes, 26 de junio de 2012

Como los últimos acordes de una melodía anunciando el final, así están los latidos de mi corazón por no tenerte.
Mi mundo es tu mundo, vivo en él sabiendo que camino junto a ti.
Como una hoja en blanco que espera ser escrita por el poeta, espero ansioso tus manos en mí.
Cuando será el día mi amado, cuando tendré la dicha de verte, amar, pero en el fondo del alma, no sentir, soñar, pero en verdad no tener la capacidad para hacerlo.
Querer, desear, pedir, rogar, mirar al cielo y decir, lo haces tu también, preguntarse en vano si me recuerdas si añoras mis besos, si quieres saber quien soy, si calmare tu alma angustiada.
Puedo verte, caminas en la lluvia en la noche, miras abajo para que el agua no de en tu rostro, la luna no existe en esa noche tan cerrada y macabra, chocas sin ver pides disculpas sin sentirlo, pero algo te hace voltear. Levantar el rostro aunque el viento helado te azote. Me ves, te veo, y aunque las gotas impertinentes te mojen me regalas tu saco sabiendo que es tonto dármelo para cubrirme de una lluvia que ya me empapo. Un café de por medio una risa ahogada cuando pedimos disculpas por no ver donde caminamos… ver sin ver, andar por andar, esa es la señal para darnos cuenta que somos nosotros los que nos buscábamos incansablemente y no solo un extraño más.
Un acorde final me trae a la realidad, algún día saldré a la lluvia para caminar… mirare sin mirar esperando a que, haciendo lo mismo me vayas a chocar…

No hay comentarios:

Publicar un comentario