Como los últimos acordes de una melodía anunciando el final, así están los latidos de mi corazón por no tenerte.
Mi mundo es tu mundo, vivo en él sabiendo que camino junto a ti.
Como una hoja en blanco que espera ser escrita por el poeta, espero ansioso tus manos en mí.
Cuando será el día mi amado, cuando tendré la dicha de verte, amar,
pero en el fondo del alma, no sentir, soñar, pero en verdad no tener la
capacidad para hacerlo.
Querer, desear, pedir, rogar, mirar al cielo
y decir, lo haces tu también, preguntarse en vano si me recuerdas si
añoras mis besos, si quieres saber quien soy, si calmare tu alma
angustiada.
Puedo verte, caminas en la lluvia en la noche, miras
abajo para que el agua no de en tu rostro, la luna no existe en esa
noche tan cerrada y macabra, chocas sin ver pides disculpas sin
sentirlo, pero algo te hace voltear. Levantar el rostro aunque el viento
helado te azote. Me ves, te veo, y aunque las gotas impertinentes te
mojen me regalas tu saco sabiendo que es tonto dármelo para cubrirme de
una lluvia que ya me empapo. Un café de por medio una risa ahogada
cuando pedimos disculpas por no ver donde caminamos… ver sin ver, andar
por andar, esa es la señal para darnos cuenta que somos nosotros los que
nos buscábamos incansablemente y no solo un extraño más.
Un acorde
final me trae a la realidad, algún día saldré a la lluvia para caminar…
mirare sin mirar esperando a que, haciendo lo mismo me vayas a chocar…

No hay comentarios:
Publicar un comentario